¡Ay… alma de cántaro!

Eso me decía mi madre cuando era pequeño y a mí me hacía gracia. No sabía exactamente lo que significaba, pero siempre lo decía con mucha ternura y eso me gustaba.
Más tarde aprendí que “alma de cántaro” es una expresión tan antigua que ya aparece en el Quijote, en el Capítulo XXXI “que trata de muchas y grandes cosas”:

“Y a vos, alma de cántaro, ¿quién os ha encajado en el celebro que sois caballero andante y que vencéis gigantes y prendéis malandrines?”

Su origen no está muy claro, lo que sí sé es que se usa para definir a personas que son sumamente ingenuas, inocentes y con muchos pájaros en la cabeza. Algunos dicen que define a gente con poco entendimiento y vacíos como el alma de un cántaro, pero prefiero quedarme con los que piensan que el alma de cántaro es un alma soñadora, creativa y un poco ingenua, al menos creo que eso pensaba mi madre.

En Alma de Cántaro queremos que seas uno de los nuestros. Que sueñes y te dejes llevar por esa canción que tarareas en bucle, esa que te recuerda momentos mágicos. Que compartas nuestras pasiones, surcar los cielos o sentir la carretera. Que lo creativo gane a la monotonía. El amor al reloj.

Todo esto entra en este cántaro, que lejos de estar vacío, llenamos con lo que nos apasiona y que compartimos contigo esperando que un día alguien te diga: ¡Ay… alma de cántaro!

David G. Márquez

(alma de cántaro desde 1971)